CRISTO VIENE PRONTO MINISTRIES

Ministerio Cristiano

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Mensaje del Dia

Dios manda pruebas para saber quiénes  permanecerán fieles cuando se hallen expuestos a la tentación. Coloca a cada uno en situaciones difíciles para ver si confiará en su potencia superior.

Cada uno posee rasgos de carácter todavía ignorados y que deben ser puestos en evidencia por la prueba. Dios permite que aquellos que confían en sí mismos sean gravemente tentados, a fin de que puedan comprender su incapacidad.

TESTIMONIOS PARA LA IGLESIA, TOMO 7, pàg 201

Versículo del Día

Porque tú formaste mis entrañas; Tú me hiciste en el vientre de mi madre. Te alabaré; porque formidables, maravillosas son tus obras; Estoy maravillado, Y mi alma lo sabe muy bien. Salmos 139:13-14 (Reina-Valera 1960)

 

 

LAS FRUTAS ACIDAS

Las frutas acidas se caracterizan por las proporciones mas o menos elevadas de ácidos que contienen y estos son numerosos, entre los principales tenemos los siguientes: Cítricos, málicos, tartárico, fórmico, tánico, oxálico.

El Acido Cítrico se encuentra en casi todas la bayas  particularmente en las frutas del genero citrus, así como en muchos otros frutos. Este acido orgánico es esencialmente
antiséptico, disolvente, diurético, pues se ha demostrado experimentalmente que por mas que se le ingieran grandes cantidades no se llego a encontrar en la orina ni vestigios de él.

Las frutas que contienen este acido son magnificas contra las fiebres, catarro, piorrea, raquitismo, enfermedades de la piel, pelagra, escorbuto. Congestión cerebral y otros males causados por la fermentación de los carbohidratos.


El Acido Málico se halla principalmente en las manzanas, albaricoques y en otras frutas de hueso y en aquellas  que tienen un sabor muy agrio.

Las frutas que encierran este acido poseen propiedades laxantes y refrescantes; además de ser sanativas para el cerebro. Se puede comer en abundancia y no causa molestia alguna, salvo en los enfermos delicados del aparato digestivo.

El Acido tartárico se encuentra en cantidad muy considerable en la uva, aunque también hay indicios en otros frutos.

Las frutas que llevan este acido son valiosas contra los vómitos, especialmente cuando todavía están verdes, además actúan favorablemente sobre las vías urinarias.

Las frutas acidas no obstante su acidez , ejercen una acción alcalinizan te en el organismo, ya que los diferentes ácidos en combinación con las diversas bases alcalinas, forman sales acidas como son los  citratos, malatos, tartatos, etc. (a estos deben su constante acidez), las cuales se transforman en carbonatos alcalinos solubles. De esta manera neutralizan la acidez de los humores manteniéndolos en  un estado de alcalinidad constante. Es por esto que se recomienda las frutas acidas en todos aquellos casos de excesiva acidez.



Además, el efecto de las frutas muy acidas es reducir por unos pocos momentos la alcalinidad natural de la saliva, pero la digestión de alimentos feculentos necesita una copiosa saliva alcalina, de aquí que haya una incompatibilidad química y ahora sabemos la razón de porque las frutas acidas y sus zumos deben tomarse mejor 1/2 hora  antes de las comidas, entre las comidas o con alimentos proteicos, pero no con los feculentos.

Si usted desea comer una fruta acida en una comida feculenta, ésta debe comerse primero, a fin de asegurar una mejor digestión por los fluidos alcalinos de la boca y tomar la fruta únicamente al final de la comida.

Si observamos esta regla de no emplear frutas o zumos ácidos en las comidas predominantemente feculentos (excepto al final de la comida), se prevendrá una gran parte   
de las fermentaciones gástricas e intestinales.

Las frutas acidas cuando llegan al estado de madurez, transforman parte de los ácidos en azucares, pero si se pasan demasiado, los azucares  formados nuevamente se transforman en ácidos perjudiciales para la salud  tales como el acético, butírico, láctico, etc. De aquí la importancia de no ingerirse frutas pasadas.

Finalmente, las frutas acidas cuando no están maduras, pueden provocar desordenes gastrointestinales, especialmente en los dispépticos y en los niños. Por lo tanto en estos casos conviene comerlas cocidas o cocinadas o preparadas en diversas formas agradables.